
Constante en mis noches,
protagonizando mis desvelos,
enturbiando mis pensamientos
y avivando mis reproches.
Alimentas mis dudas
con interrogantes inverosímiles.
Desafías el equilibrio
construido entre trago y trago,
entre latido y latido,
entre caricias y gemidos,
entre noviembre y febrero,
entre la luna y el suelo.
Acaricias mi caos
con esa sutileza que me desmonta.
Arañas mis sentimientos
con cada madrugada que suma y resta,
con cada palabra que nace y muere
después de cada oda al sueño.
Me pesan los deseos
en las pestañas y en los labios.
Me marchitan las horas muertas
entre las mantas con los ojos abiertos
buscando sentencias.
Manos vacías,
Vasos llenos,
Lleno vasos,
Vacío manos.
En vano.
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