En meses no te elijo. Limitándome a respirar episodios, a silenciar el silencio hasta caer rendida en la almohada. Vivo.
Bebo más risas que lágrimas.
Trago más ácido. Hasta que me asfixia y entonces lo tolero.
Y así, sin avisar, se van, sin prepararme, sin despedida. Vida.
Pero me quedas, te quedas. Porque no te lo pido. Porque soy, porque eres. Porque en dos vidas, nos une una, somos.
miércoles, 24 de febrero de 2016
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