lunes, 24 de abril de 2017

Lluvia efímera

Me vacié de lágrimas. No dejó de llover durante tres días seguidos. Me golpeó la realidad.
Cundió el pánico con el corazón en la punta de los dedos. El espacio me asfixiaba y las distancias cortas me angustiaban. Atravesé la barrera de lo estable para saltar al vacío sin paracaídas.
Te eché de menos  sin que te  hubieras marchado. Tuve miedo al eco del silencio, a la desesperación de las salas de espera. Me rompí buscando esperanza en los años. Y solo llovía sobre mojado.
Arañaban tus palabras a mi orgullo, hasta que éste importó menos que respirar.

Y dejó de llover.

A ti, mi respiración. Porque me das aire y me lo quitas.






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