Establece límites cuando sea necesario,
pero aprende con los ojos a diferenciar los momentos.
No te engañes, ni el miedo ni la inestabilidad son infranqueables,
el hecho los destruye. Así que deja que lo que duele
acabe por quemar lentamente hasta que no quede nada por doler.
Duélete y que te duelan. Luego vuela.
viernes, 26 de enero de 2018
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